Dibujos animados ridiculizan Plan Bush para Cuba


 








La posición geográfica de Cuba como llave del golfo hizo que Estados Unidos siempre estuviera interesado de tenerla entre sus conquistas. Lo que logró al intervenir en el final de la Guerra por la Independencia de Cuba, que fue iniciada el 24 de febrero de 1895. En la misma le fue arrebatada de las manos la independencia a los mambíses cubanos y a España el control de su colonia. A partir de entonces Cuba le perteneció a Estados Unidos ya que los gobiernos eran títeres o comprometidos con los intereses de la potencia. En 1959 fue derrocado el gobierno de Batista por la revolución cubana, por lo que las acciones para reconquistar a Cuba por parte del gobierno norteamericano no tardaron en ponerse en marcha. La primera de ellas fue el bloqueo económico desde el mismo surgimiento de la revolución.

La idea de destruir la revolución cubana se ha evidenciado en leyes y enmiendas que fueron encaminadas a lograr la denominada “liberación de Cuba”, entre estas se encuentran el Programa de Operaciones Encubiertas, aprobado por el Gobierno de Estados Unidos el 16 de marzo de 1960, la Ley Torricelli de 1992 y la Ley Helms-Burton de 1996.

En octubre del 2003 el presidente norteamericano George W. Bush, conocido por sus guerras genocidas, creó la Comisión de Ayuda a una Cuba Libre, instrumento violatorio del derecho internacional y de los derechos humanos de todos los cubanos, la cuál dirigió desde sus inicios Collin Powell, antiguo secretario de estado. Esta comisión se encargaría de elaborar planes terroristas y medidas criminales para acelerar el proceso de transición en Cuba, hacia un denominado “régimen demócrata y libre”.

El Plan Bush fue dado a conocer por el propio presidente el 6 de agosto del 2004. Sus medidas están encaminadas a recrudecer el bloqueo económico que mantiene Estados Unidos sobre Cuba, fomentar los grupos opositores y la propaganda en contra del gobierno cubano.

La primera medida que plantea este plan es un aumento en la asignación de recursos, de 7 millones a 29 millones, confinados a la Comisión de Ayuda a una Cuba Libre.

Entre las recomendaciones que se plantean están:

Crear asociaciones económicas de países para integrar un cuerpo de voluntarios internacionales que se introduzca en Cuba para apoyar a organizaciones profesionales y de caridad que trabajen en forma independiente del régimen.
Otorgar recursos a las organizaciones opuestas al régimen y otorgar becas a hijos de disidentes.
Instalar de inmediato la plataforma aérea C-130 Comando Solo para retransmitir hacia la isla programas de radio y TV con propaganda a las organizaciones opositoras.
Entre las medidas de índole económica se encuentran:

Limitar las remesas familiares que cubanos residentes en EU envían hacia Cuba. Con la medida solo pueden recibir las mismas los padres, hijos o abuelos, redefiniendo de esta forma quién es familia y quién no.
Limitar a un viaje cada tres años a los ciudadanos cubanos-norteamericanos para visitar a sus familiares en Cuba así como la reducción del gasto diario en alimentación y hospedaje de 165 dólares a 50 dólares.
El endurecimiento de las prohibiciones para que empresarios no puedan invertir en Cuba, aplicándoles sanciones económicas y posibles negaciones de visas para ellos o su familia.
Se plantea además que el gobierno de Cuba ha desarrollado armas biológicas, información absolutamente falsa que pudo ser desmentida por el propio ex presidente de los Estados Unidos James Carter en visita a Cuba.

El 10 de julio del 2006 fueron agregadas nuevas medidas a este plan entre las que destacan:

Nuevos mecanismos para perfeccionar la implementación del bloqueo y de sanciones contra los violadores. Incluye el enjuiciamiento penal hacia los que lo violen, ya no solo sanciones económicas.
Prohibición del envío directo de remesas a través de instituciones establecidas en terceros países.
Creación de la “Fuerza de Tarea Interagencia del Níquel Cubano”. con el objetivo de impedir las ventas de níquel cubano en el mundo.
Endurecimiento de las regulaciones para el envío a Cuba de artículos humanitarios. Prohíbe las donaciones de organizaciones religiosas de EE.UU. al pueblo cubano.
Mayor persecución de las operaciones comerciales cubanas a través de terceros países y de las transacciones financieras en Cuba.
En octubre del 2002, Adolfo Franco, un norteamericano de origen cubano, que ejerce el cargo de subadministrador de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), al hablar en el seminario sobre la transición en Cuba, organizado por la Universidad de Miami, diría:

"(...) Deseo proponer maneras en las que todos podemos trabajar juntos como estadounidenses para apoyar al Presidente George Bush, al Secretario de Estado Colin Powell, al subsecretario Otto Reich, al administrador de la USAID Andrew Natsio y al resto del equipo estadounidense encargado de ayudar a planificar una transición pacífica en Cuba". Este sujeto, al hablar sobre el mismo tema expresaría públicamente el 4 de octubre del 2003: "(...) Queremos que ese cambio sea pacífico y ocurra pronto. Como podemos observar, en esta oportunidad, de manera sutil, agregaría a la idea del cambio pacífico, la necesidad que "ocurra pronto"'.

El carácter "pacífico" quedaría como engañosa retórica, cuando el señor Colin Powell explicó en la presentación del Plan: "El Presidente Bush formó la Comisión estadounidense de Ayuda a una Cuba Libre con el fin de analizar formas de ayudar a acelerar y hacer más fácil la transición de Cuba a la democracia".

El propio Bush se encargaría, en ese mismo acto, de precisar claramente la esencia de la estrategia que realmente se escondía en la cortina de humo de la propaganda que hasta ese momento estuvieron utilizando, al expresar: "Es una estrategia que dice que no estamos esperando el día de la libertad cubana; estamos trabajando por el día de la libertad de Cuba".

Otro de los halcones del equipo fundamentalista de la administración norteamericana, Roger Noriega, secretario asistente de Estado para el Hemisferio Occidental, confirmaría lo dicho por Bush al declarar en marzo del 2005 "(...) Estamos proporcionando ayuda activa, robusta y sin precedentes para una expansión dramática". Recordemos que este mismo señor ya había dicho en enero del 2004 que este proceso (el de la transición) debía hacerse de "manera ágil y decisiva para evitar que los compinches de Castro puedan llevar a cabo la sucesión".

Esta burda maniobra de tratar de ocultar los planes de una agresión militar a nuestro país tras la máscara de una gran campaña de desinformación sobre el contenido del plan de la Comisión para Asistir a una Cuba Libre, fue enjuiciada por un grupo de expertos norteamericanos integrantes de Diálogo Interamericano en Carta abierta dirigida al Secretario de Estado Colin Powell, en septiembre del 2004:

"(...) Muchas secciones del informe incluso parecen prever que habrá violencia"... "(...) Algunas de las recomendaciones contenidas en el informe, de llevarse a cabo, bien podrían incrementar la posibilidad de la violencia y disturbios sociales en Cuba durante un período de transición"... "(...) El capítulo `Establecimiento de las Instituciones Democráticas' contempla una larga lista de funcionarios que deben ser castigados, o, en las propias palabras del informe, contra quienes se buscará `venganza' entre ellos `altos oficiales del Partido Comunista, el gobierno, las organizaciones de masas, y especialmente la policía y los servicios de seguridad'. El mismo informe reconoce que estas acciones pueden resultar difíciles y aun desestabilizadoras".

Uno de los firmantes de la carta, William D. Rogers, ex alto funcionario del Departamento de Estado de los Estados Unidos, señaló que las recomendaciones de la Comisión son "aterradoras"... "Pero la omisión de la palabra `pacífico' tanto en la introducción de Powell como en el documento de la Casa Blanca, es el aspecto `más explosivo de todo"'.

Al señalar que eran correctas las preocupaciones expresadas por los autores de la carta, Wayne Smith, ex jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, declaró: "No creo que Estados Unidos se esté preparando para invadir a Cuba... Pero la manera en que está escrito el informe, es un anteproyecto para una ocupación estadounidense".

Pero es que ya los cubanos conocemos perfectamente las falsedades y mentiras de la política de los Estados Unidos contra Cuba.

En el año 1962, por ejemplo, bajo el título de "Pretextos para Justificar la Intervención Militar de los Estados Unidos en Cuba", la Oficina del Secretario de Defensa sometió a la consideración de la Junta de Jefes de Estado Mayor un paquete de medidas de hostigamiento que tenía por objetivo crear las condiciones para justificar la intervención militar en nuestro país. Entre las más de 20 medidas consideradas estaban las siguientes:

"Pudiéramos hacer volar un barco norteamericano en la bahía de Guantánamo y culpar a Cuba."
"Pudiéramos desarrollar una campaña terrorista cubano-comunista en el área de Miami, en otras ciudades de la Florida y en Washington. La campaña de terror podía estar encaminada contra los refugiados cubanos que buscan asilo en los Estados Unidos."
"Pudiera simularse una expedición `desde territorio cubano y apoyada por Castro' `contra una nación caribeña vecina de Cuba'".
"Es posible crear un incidente que demuestre de manera convincente que un avión cubano atacó y derribó a un avión civil arrendado que volaba desde los Estados Unidos a Jamaica, Guatemala, Panamá o Venezuela."
"Los pasajeros pudieran ser un grupo de estudiantes universitarios o cualquier otro grupo de personas con intereses comunes como para arrendar un vuelo."
"Es posible fabricar un incidente en el que aparezca que aviones Mig cubano-comunistas han derribado un avión de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos sobre aguas internacionales producto de un ataque no provocado."
Estos hechos históricos, del pasado y del presente, en relación con Cuba y los falsos pretextos utilizados para agredir a otros países del mundo como los latinoamericanos, Viet Nam, Afganistán e Irak, demuestran que aunque los gobernantes de Estados Unidos hablan de paz están realmente preparando o ejecutando acciones de guerra.

No resulta necesario ser un especialista en estrategia militar y de acciones de guerra para reconocer que todas las medidas detalladas en el Plan Bush solo pueden ser ejecutadas por un gobierno de ocupación, después de haber destruido el país con su gran poderío bélico.

De qué otra manera pueden lograr los siguientes objetivos:

"Como prioridad inmediata, el gobierno de Estados Unidos ayudará a establecer una fuerza policial civil realmente profesional y ofrecerá asistencia para su entrenamiento técnico por parte del Departamento de Estado, quien tendrá la responsabilidad de su total organización y dirección política."
"Procesar a los ex funcionarios y miembros del gobierno, del partido, de las fuerzas de seguridad, de las organizaciones de masas y otros ciudadanos progubernamentales, quizás también a muchos miembros de los Comités de Defensa de la Revolución. La lista pudiera ser larga."
"El gobierno de Estados Unidos establecerá una estructura para dirigir la devolución de las propiedades, la Comisión para la Restitución de los Derechos de Propiedad, para acelerar este proceso."
Pero si aún quedaran dudas al respecto, estas se despajarían de inmediato al examinar con sentido lógico tan solo una interrogante.

¿Por qué se necesitará de un servicio central para adoptar niños?

Por la evidente razón de que miles de ellos perderán a sus padres como consecuencia de las acciones de guerra del ejército norteamericano.